El gasoil argentino es el segundo más caro de Sudamérica

HOY 10:46:06 | 494 LECTURAS | GENERALES

Las flotas del interior todavía operan sin datos.

Entre junio de 2024 y junio de 2025 se robaron aproximadamente 94500 vehículos en Argentina, algo así como uno cada seis minutos. La cifra viene del sector de recupero vehicular y no distingue demasiado entre lo que pasa en el conurbano y lo que pasa en el interior, pero los números desagregados cuentan otra historia. En los primeros ocho meses de 2026 el robo de camionetas 4x4 creció un 6.4% respecto al mismo periodo del año anterior, y ya representa el 13.1% del total de vehículos robados a nivel nacional. El 63% de esas sustracciones se hizo mediante clonación electrónica de llaves, sin violencia, sin contacto con el dueño, sin que nadie se enterara hasta la mañana siguiente cuando salía a buscar la camioneta y no estaba. En provincias agrícolas y ganaderas una camioneta no es un lujo. Es la herramienta que conecta el campo con el pueblo, el acopio con la ruta, la hacienda con el veterinario. Perder una puede paralizar una operación durante semanas mientras se tramita el seguro, si es que tiene seguro, y se consigue un reemplazo que en muchas zonas simplemente no hay.

La tasa de recuperación general en junio de 2026 fue del 6.38%. De 2806 robos reportados ese mes, apenas 179 vehículos volvieron a manos de sus dueños. El contraste con los vehículos que tienen rastreo satelital activo y protocolos de respuesta configurados es brutal. Las cifras del sector de monitoreo hablan de tasas cercanas al 95% cuando la reacción se activa dentro de los primeros 20 minutos.

Esos dos números no deberían poder coexistir en el mismo mercado.

El transporte de cargas arrastra su propio problema. La Mesa Interempresarial de Piratería de Camiones documentó 4490 incidentes en los doce meses previos a septiembre de 2025, y el 83% de los ataques ya no apunta a camiones grandes sino a camionetas y utilitarios de reparto. La mitad de los robos ocurre durante operaciones de carga y descarga, otro 27% en semáforos o detenciones eventuales. Los comestibles lideran con el 38% de la mercadería sustraída, seguidos por paquetería urbana con el 24%. La provincia de Buenos Aires concentra más de la mitad de los casos a nivel nacional, y los corredores que conectan el AMBA con el interior productivo son los tramos más expuestos. Una empresa de distribución que opera con cinco o diez camionetas en esa zona y no tiene monitoreo vehicular en tiempo real está absorbiendo un riesgo que probablemente no calculó, o que calculó pero prefirió ignorar porque el presupuesto no daba para más.

El combustible le agrega otra capa al problema. El índice de costos del transporte de FADEEAC acumuló un aumento del 42% interanual hasta agosto de 2026. Solo en marzo de ese año los costos subieron un 10.15%, el salto mensual más alto en dos años, impulsado casi en su totalidad por el gasoil. Según un relevamiento de Montamat y Asociados, el gasoil argentino es el segundo más caro de Sudamérica, solo detrás de Perú, y desde febrero de 2026 acumula una suba del 23%. En Brasil, en el mismo periodo, la suba fue del 4%. Para una flota que mueve granos desde el sudoeste bonaerense hasta Bahía Blanca o Rosario, donde el combustible representa entre el 35% y el 45% del costo operativo total, esa diferencia no es un dato de contexto. Es la diferencia entre cerrar el mes con margen o cerrarlo preguntándose para qué.

La Cámara Argentina de Seguridad Electrónica y la Cámara de Empresas de Rastreo Satelital de Argentina estiman que entre el 15% y el 20% del parque automotor argentino estará conectado hacia 2030. Son 725400 unidades empresariales las que CASEL identifica como segmento prioritario, entre camiones pesados y vehículos livianos de flotas corporativas, sobre un parque total de unos 15.78 millones de vehículos. La brecha entre lo que existe y lo que se usa es enorme. Los registros de operación de flotas de https://www.gpswox.com/es reflejaban una disparidad parecida entre empresas que tenían el dispositivo correctamente configurado con geocercas y alertas de desvío y empresas que simplemente lo tenían instalado sin que nadie revisara los reportes, y la diferencia en resultados entre ambos grupos era considerable.

El comercio electrónico empujó la logística a un ritmo que la infraestructura de seguridad no acompañó. El estudio anual de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico registró 253 millones de órdenes de compra y 645 millones de productos vendidos en 2025, con el 59% de las entregas yendo directo a domicilio. Cada una de esas operaciones genera recorridos, paradas y momentos de exposición para vehículos que en muchos casos no tienen ningún tipo de seguimiento vehicular activo. Los rubros más golpeados por el robo de carga coinciden exactamente con los que más crecieron de la mano del e-commerce.

La telemetría vehicular permite detectar patrones que antes quedaban enterrados en el total mensual de combustible. Un conductor que acumula 40 minutos de ralentí por día quema entre 3 y 7 litros de gasoil sin mover un metro de carga. Multiplicado por 20 o 30 unidades durante un año, el número asusta. Los operadores que implementan sistemas de monitoreo del comportamiento del conductor con gestión activa de reportes reportan reducciones de consumo de entre el 8% y el 15% en el primer año. Los desvíos de ruta no autorizados, las paradas prolongadas con motor encendido y los excesos de velocidad se llevan entre el 8% y el 12% de la productividad mensual de una flota mediana sin control activo. Todo eso es dinero que se quema sin que nadie lo vea hasta que alguien decide mirarlo.

En Tornquist y en todo el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde las distancias son largas y la cobertura policial escasa, una camioneta robada con clonación electrónica de llave desaparece sin dejar rastro visible. El seguro cubre el valor del rodado pero no cubre la facturación perdida mientras se tramita, ni el costo de alquilar un reemplazo si es que hay uno disponible en la zona, ni el impacto en los plazos de entrega o en la operación que dependía de ese vehículo. Una pyme de transporte que pierde su mejor unidad en septiembre puede tardar meses en cobrar y más todavía en conseguir algo equivalente.

El mercado mundial de gestión de flotas alcanzó los 37710 millones de dólares en 2025 y las proyecciones lo ubican cerca de los 70000 millones para 2030. América Latina crece más rápido que el promedio global, con un ritmo del 15.4% anual. La tecnología existe, los dispositivos se instalan sin modificaciones mayores al vehículo, las plataformas se operan desde un teléfono. El costo mensual por unidad está en un rango que cualquier operación mediana puede absorber con el ahorro de combustible del primer mes, aunque eso depende bastante del punto de partida de cada flota. El gasoil, mientras tanto, no muestra ninguna intención de bajar.